- Por René Barba,
concejal por Lo Barnechea
La delincuencia es sin duda uno de los temas que más nos
preocupan como país, los números y las encuestas así lo reflejan día a día y el
escenario, más que mejorar, parece ensombrecerse con cada acción violenta de la
que somos testigos. Uno de los efectos colaterales que conlleva esta situación
es que las personas se sienten indefensas y expuestas a la acción delictual,
hace años que la percepción de temor no estaba en un nivel tan alto y esto expresa
que nos estamos sintiendo vulnerables, por lo que muchos han optado por
"auto defenderse" y han decidido comprar un arma.
La
tenencia de armas en nuestro país ha tenido un alza significativa según datos
de la Dirección General de Movilización Nacional, organismo que tiene a su
cargo el control del armamento en nuestro país, registrando un aumento en su
inscripción del 20% durante el 2015, pasando de 6.759 armas legalmente
registradas a un total de 8.123, las que alcanzan a un total nacional de 804
mil armas inscritas. Esto, sin contar la alta cifra negra de tráfico y armas
ilegales en muchas de nuestras poblaciones.
Ante
esta realidad, cabe preguntarse si el poseer un arma ayuda a disminuir la
delincuencia o es parte del círculo vicioso que la alimenta. Muchos debates se
han llevado a cabo en relación a la tenencia responsable de armamento,
especialmente al mantenerlas en el interior de nuestros hogares y locales, respecto
de los cuales los expertos han coincidido en que si la persona que manipula el
armamento está bien preparada, cuenta con la rigurosidad y la práctica que
merece la manipulación de un elemento letal de estas características, no
debería tener problemas en utilizarla correctamente, por otro lado, la cuestión
que nos debe llamar a reflexión es; ¿cuándo es correcto utilizarla?
Recordemos
que la Ley de Legítima Defensa que rige en nuestro país se ha inclinado a
establecer que el ofensor presume el peligro para las personas que habitan la
propiedad, teniendo conocimiento, al cometer el acto ilícito, del daño y miedo
que les va a ocasionar. Esto habilita para repeler el ataque, cualquiera sea el
daño ocasionado al agresor, el que se supone es proporcional a la defensa, en
las condiciones de hecho que deben quedar subsumidas en la presunción. Los
factores subjetivos son también elementos considerados en la legítima defensa, donde
la intencionalidad es determinante al momento de definir la licitud del acto.
Ante esto, es presumible que cualquier acto de irracionalidad en el uso del
armamento, tanto fuera como al interior de un lugar privado, puede hacer perder
la condición de legítima defensa, transformando así a la supuesta víctima en un
nuevo victimario ante la justicia.
Sin duda, la tenencia
de armas en nuestro país seguirá en aumento, la legislación vigente ha tratado
de regularla y ser más estrictos en el otorgamiento de los permisos, pero esta
situación también es conocida por los delincuentes que al ingresar a viviendas
y locales desocupados, buscan armas para completar su botín, cerrando un
círculo delictivo difícil de pesquisar.
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