martes, 16 de agosto de 2016

Las armas y el control del temor

  • Por René Barba, concejal por Lo Barnechea

            La delincuencia es sin duda uno de los temas que más nos preocupan como país, los números y las encuestas así lo reflejan día a día y el escenario, más que mejorar, parece ensombrecerse con cada acción violenta de la que somos testigos. Uno de los efectos colaterales que conlleva esta situación es que las personas se sienten indefensas y expuestas a la acción delictual, hace años que la percepción de temor no estaba en un nivel tan alto y esto expresa que nos estamos sintiendo vulnerables, por lo que muchos han optado por "auto defenderse" y han decidido comprar un arma.

La tenencia de armas en nuestro país ha tenido un alza significativa según datos de la Dirección General de Movilización Nacional, organismo que tiene a su cargo el control del armamento en nuestro país, registrando un aumento en su inscripción del 20% durante el 2015, pasando de 6.759 armas legalmente registradas a un total de 8.123, las que alcanzan a un total nacional de 804 mil armas inscritas. Esto, sin contar la alta cifra negra de tráfico y armas ilegales en muchas de nuestras poblaciones.  

Ante esta realidad, cabe preguntarse si el poseer un arma ayuda a disminuir la delincuencia o es parte del círculo vicioso que la alimenta. Muchos debates se han llevado a cabo en relación a la tenencia responsable de armamento, especialmente al mantenerlas en el interior de nuestros hogares y locales, respecto de los cuales los expertos han coincidido en que si la persona que manipula el armamento está bien preparada, cuenta con la rigurosidad y la práctica que merece la manipulación de un elemento letal de estas características, no debería tener problemas en utilizarla correctamente, por otro lado, la cuestión que nos debe llamar a reflexión es; ¿cuándo es correcto utilizarla?

Recordemos que la Ley de Legítima Defensa que rige en nuestro país se ha inclinado a establecer que el ofensor presume el peligro para las personas que habitan la propiedad, teniendo conocimiento, al cometer el acto ilícito, del daño y miedo que les va a ocasionar. Esto habilita para repeler el ataque, cualquiera sea el daño ocasionado al agresor, el que se supone es proporcional a la defensa, en las condiciones de hecho que deben quedar subsumidas en la presunción. Los factores subjetivos son también elementos considerados en la legítima defensa, donde la intencionalidad es determinante al momento de definir la licitud del acto. Ante esto, es presumible que cualquier acto de irracionalidad en el uso del armamento, tanto fuera como al interior de un lugar privado, puede hacer perder la condición de legítima defensa, transformando así a la supuesta víctima en un nuevo victimario ante la justicia.

Sin duda, la tenencia de armas en nuestro país seguirá en aumento, la legislación vigente ha tratado de regularla y ser más estrictos en el otorgamiento de los permisos, pero esta situación también es conocida por los delincuentes que al ingresar a viviendas y locales desocupados, buscan armas para completar su botín, cerrando un círculo delictivo difícil de pesquisar.